Lombrices y parásitos: los oKupas más rebeldes

Los parásitos son microorganismos que se alimentan de otro organismo vivo, que es el huésped, en el cual viven y del cual se aprovechan. Para poder vivir y multiplicarse, se alimentan de sus nutrientes y energía.

Basados en los sorprendentes resultados de los últimos estudios epidemiológicos se cree que las lombrices intestinales se encuentran en el 80% de la población adulta. Estos parásitos infectan a millones de personas, lo cual significa que cualquiera puede tenerlos sin haberse percatado de ello ni tan siquiera haberlo sospechado.

El número más alto de lombrices se presenta en un colon obstruido, en cuyas sustancias de desecho adheridas, podemos encontrarlas de varios tamaños.

Ciertas lombrices aparecen particularmente en la parte alta del intestino delgado y causan inflamación en esta zona. Como resultado de la inflamación, se produce gas e hinchazón de vientre.

Pero no se alojan únicamente en intestino delgado y grueso, también pueden depositar sus huevos en cualquier otra parte del cuerpo (dependiendo de la especie) por ejemplo, pueden instalarse en el estómago y subir al esófago, o en los pulmones, en el hígado, llegar incluso al cerebro y a los ojos , viajar por la sangre y debajo de la piel. Además, pueden tratarse de varias especies diferentes al mismo tiempo.

Hay dos grandes grupos de lombrices que según la forma de su cuerpo, se dividen en:

  • Nematodos (lombrices redondas), como el oxiuro (Enterobius vernicularis) o la lombriz intestinal gigante (Ascaris lumbricoides).

  • Cestodos, que tienen un cuerpo aplanado, como la tenia (Taenia saginata), que puede medir varios metros de largo, o el Hymenolepis nana, un diminuto cestodo que se presenta en los niños.

Efectos tóxicos de los parásitos intestinales

Viven la mayor parte del tiempo en el colon. Según la Real Academia de Medicina de Inglaterra el 90% de las enfermedades está relacionado directa o indirectamente con el colon sucio. La academia identificó 36 diferentes toxinas que se producen en el colon sucio, que se infiltran en la sangre y deterioran la salud.

Según el dr. Bernard Jensen, uno de los líderes mundiales en la investigación y la cura del colon, en el colon de las personas mayores de 40 años se encuentran acumulados entre 2 y 12 kilos de sedimentos, donde se mueven los parásitos intoxicando el organismo de una forma insidiosa. De los alimentos ingeridos, ellos consumen la mayor parte de las sustancias nutritivas, dejando sólo la parte más calórica. Por eso, incluso el sobrepeso puede deberse, en según que casos, a la presencia de parásitos intestinales, que según el Dr. Donald Kelleyque, al llevarse los nutrientes vitales y dejar solo las calorías, hacen que el organismo,  en un intento por suplir la falta de nutrientes y vitaminas, necesite comer más y más calorías.

 “En realidad, los parásitos han matado a más personas que todas las guerras en nuestra historia“ es una de las afirmaciones hechas por la National Geographic en uno de sus galardonados documentales que lleva el título de “Parásitos, los ladrones del cuerpo”.

La Organización Mundial para la Salud (OMS) clasifica a los parásitos como una de las seis causas más peligrosas de las enfermedades humanas. Son responsables de muchas enfermedades gastrointestinales y de otros tipos.

«Creo que los parásitos constituyen el problema sanitario más descuidado de la historia de la humanidad. Tengo claro que ésta es una afirmación muy atrevida, pero se basa en una experiencia de 20 años y en el análisis de 20.000 pacientes.» Dr. Ross Anderson, médico canadiense.

Para evitar la intoxicación, es necesario remover las sustancias de desecho y los posibles parásitos del colon, pues si no, en lugar de absorber nutrientes, se absorben toxinas del colon obstruido y de la masa fecal. Si esto sucede, hay un estado permanente de toxemia. -Ahora empezamos a entender mejor por qué el 90% de las enfermedades comienzan en el colon, dice el dr. Brian Carpenter, lo que es causado por las toxinas y la desnutrición celular.

Cómo saber si tiene lombrices en su cuerpo

El método más común para descubrir lombrices en el cuerpo es el análisis macro y microscópico de las heces. Este método, sin embargo, no es fiable al 100 %, ya que los huevos de las lombrices sólo pueden ser detectados en las heces cuando están presentes. Las lombrices adultas están fuertemente adheridas a la mucosa en varias partes del tracto digestivo, y solo pueden ser detectadas en el preciso momento en que los huevos son depositados. Por esta razón, se toman 3 muestras de heces en momentos diferentes. Los parásitos intestinales en el adulto pueden ser observados también en un examen colonoscópico.

Las lombrices son muy difíciles de descubrir, ya que se esconden de nosotros.

En una hidroterapia de colon con ozono (o a veces en una 2ª hidroterapia de colon) pueden aparecer flotando en el agua que sale por el visor, al ser atontadas con el ozono, pero la realidad es que resulta difícil descubrirlas o incluso, sospecharlas. Causan síntomas muy comunes e inespecíficos que enmascaran la causa. Es increíble cómo las lombrices, incluso las más largas, ocupan nuestro cuerpo sin que nos enteremos. Por esto aconsejo que si un tratamiento de una enfermedad común no obtiene los resultados deseados, se debería contemplar la idea de hacer una hidroterapia de colon y/o comenzar un tratamiento para los parásitos.

A veces una persona infectada no muestra ningún síntoma. Sin embargo, hay varias señales típicas, como por ejemplo, la presencia constante de gases y cólicos en el estómago, que son causados por ciertos parásitos que se encuentran en la parte alta del intestino delgado, donde producen inflamación, gases y vientre hinchado.

En su libro “Adivina qué viene a cenar”, la especialista en nutrición Ann Louise Gittleman habla sobre los síntomas más importantes sospechosos de presencia de lombrices:

  • Intolerancias a diferentes alimentos.

  • Anemia.

  • Vientre hinchado.

  • Heces con sangre.

  • Diarrea frecuente o, por el contrario, estreñimiento.

  • Síntomas parecidos al resfriado, como tos, respirar con dificultad y fiebre.

  • Heces con olor fétido, especialmente por la tarde.

  • Gases y retortijones.

  • Picazón alrededor del ano, especialmente por la noche.

  • Náusea.

  • Vómitos.

  • Pérdida de peso acompañada de apetito voraz.

  • Dolor articular y muscular.

  • Irregularidad del sueño.

  • Fatiga crónica.

  • Síndrome de colon irritable

  • Sistema inmunitario deteriorado.

¿Cómo eliminar los parásitos intestinales?

Para eliminar parásitos en el cuerpo humano, antes que nada es necesario limpiar completamente el sistema digestivo. Un colon limpio, hidratado y  bien tonificado es un lugar inhóspito y desagradable para los parásitos intestinales. Para conseguir este estado lo mejor es realizar unas 3 hidroterapias de colon con ozono, junto a una dieta y un tratamiento antiparasitario.

Además, hay que adoptar una serie de medidas dietéticas e higiénicas como:

– Aumentar la ingesta de fibras y de agua

– Reforzar la flora intestinal con bacterias probióticas

– Reparar la mucosa intestinal si estuviera dañada con suplementos adecuados.

– Tomar suplementos prescritos por el médico de vitaminas y minerales

– Conocer las fuentes de infección y prevenir la reinfestación:

          – Desparasitar a los animales de compañía, especialmente gatos y perros.

          – Evitar beber agua de fuentes no seguras

          – Protegerse de la picadura de insectos.

          – Lavar bien todas las frutas y verduras de consumo crudo

          – Limpiar y desinfectar encimeras y útiles de cocina

          – Evitar el contacto directo con timbres, teléfonos, ratón y teclado de ordenadores, etc…de utilización pública