¿Qué es la candidiasis crónica?

La candidiasis es una infección causada por una levadura u hongo llamada cándida. Existen muchas especies de cándidas distintas, sin embargo, la que más abunda en nuestro medio es la Cándida albicans.

Convivimos con las levaduras desde el nacimiento ya que se alojan en nuestras mucosas digestiva y genitourinaria, así como en nuestra piel, y lejos de producir daño, su presencia nos ayuda a mantener el equilibrio de nuestra flora saprofita habitual.

El problema empieza cuando nuestro organismo baja la guardia y se desarrollan en exceso, rompiendo ese equilibrio natural y produciendo alteración de la mucosa.

Esto ocurre cuando nuestras defensas, o lo que es lo mismo, nuestro sistema inmunitario y nuestra flora intestinal se debilitan.


¿Qué causas la favorecen?

– Exceso de azúcares o carbohidratos refinados en la dieta

El consumo diario durante años de alimentos como azúcar, miel, chucherías, sacarinas, frutas, panes y pasta, sobre todo de harina blanca o de “falsa integral”, arroz, pizza, bollería y pastelería, refrescos y cacaos azucarados, provoca una situación constante de hiperglucemias y es la glucosa precisamente  el alimento favorito de las cándidas,

– Uso de antibióticos, corticoides y hormonas sexuales sintéticas

Los antibióticos, sobre todo los de amplio espectro, destruyen mucha flora bacteriana y por tanto, favorecen el desarrollo de hongos. Los corticoides, por otra parte, actúan deprimiendo el sistema inmunitario, y las hormonas sexuales sintéticas (píldora anticonceptiva y tratamiento hormonal sustitutivo para el tratamiento de la menopausia) destruyen nutrientes vitales para el sistema inmunitario, como la vitamina B6.

– Bajas defensas

Hay muchas personas con una inmunidad deprimida que lo desconocen, porque aparentemente están «sanas» pero la ausencia de enfermedad no garantiza la salud.

El sistema inmunitario se deprime por el estrés crónico, la falta de nutrientes y micronutrientes esenciales que conlleva una alimentación monótona, y desorganizada, un consumo excesivo de tabaco y alcohol, la contaminación, la falta de descanso y la falta de ejercicio moderado fundamentalmente.

– Disminución de las secreciones digestivas

El acido clorhídrico (producido en el estomago) y enzi­mas digestivas (producidas por el páncreas e intestino delgado) se encargan de digerir, principalmente, las proteínas, los carbohidratos y las grasas. La incorrecta digestión de este tipo de alimentos puede causar putrefacción y fermentación intestinal respectivamente. Este fallo en la digestión genera sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora intestinal y el crecimiento de las cándidas,

– Falta de nutrientes y/o exceso de “antinutrientes”

Cuando el organismo no recibe todos los nutrientes necesarios y en las dosis adecuadas, hablamos de desnutrición celular. Ésta es mucho más común de lo que creemos, y sin duda, uno de los factores más favorecedores para desarrollar una candidiasis. Si a esto le sumamos los antinutrientes que nos llegan a través del agua de grifo y los alimentos, como son el aluminio, nitratos, residuos de fertilizantes, herbicidas y pesticidas, metales pesados, cloro y flúor, el terreno para las cándidas se vuelve todavía más favorecedor.

– Los cambios hormonales que se producen en el embarazo

Durante esta etapa los niveles de la hormona progesterona aumentan,  entre otras cosas, con la finalidad de mantener bien nutrido al útero. Los niveles altos de progesterona inducen a las glándulas endometriales a producir glucógeno para transformarlo en glucosa, que como ya sabemos, favorece el crecimiento de las cándidas vaginales. He visto en la consulta casos de mujeres que no estando obesas, muestran un abdomen desproporcionadamente hinchado para la fecha después de unos meses del parto y sin un motivo aparente salvo la sospecha de candidiasis o de intolerancias alimentarias secundariamente desarrolladas por ese desarreglo hormonal, hecho que sospecho por su clara mejoría con la dieta.


¿Cómo se diagnostica?

La candidiasis se diagnostica habitualmente por la presencia de manchas blanquecinas en piel o mucosas que producen picor y enrojecimiento sobre todo en vagina y en mucosa oral, como lugares frecuentes.

Pero la candidiasis intestinal mucho más sutil, es infradiagnosticada porque no es tan evidente y suele dar coprocultivos negativos. Se puede sospechar ante una historia clínica de múltiples síntomas inespecíficos y crónicos muy evocadores de esta patología. (adicción al dulce, hinchazón, diarreas o estreñimiento, dermatitis, dolores de cabeza, tendencia hipotiroidea, etc, etc…) También mediante una analítica de sangre en laboratorio que demuestre anticuerpos IgG o IgM anticándidas aunque sólo es concluyente si sale positiva, porque si sale negativa no descarta la presencia de candidiasis.


¿Cómo se trata?

La candidiasis se trata con mucha paciencia y perseverancia, a base de  dieta rigurosa antifúngica a la que posteriormente se le unen productos naturales con acción antifúngica y una suplementación micronutricional que mejore el estado inmunitario del paciente para luchar contra la infección y le ayude a reparar las mucosas.

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